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Restricción Calórica ¿Cuánto sabemos de esos Juegos del Hambre?

RESTRICCION CALORICA FINALDurante décadas se ha sabido que la reducción en un 30 a 40 por ciento de las calorías que consumimos normalmente puede aumentar la esperanza de vida y mejorar la salud general. Los japoneses han mantenido una premisa muy antigua y sabia a través de su cultura alimentaria, y es que a pesar que su estilo de vida y su dieta se han occidentalizado, el concepto de “hara hachi bunme” o “hara hachi bu“: comer hasta estar lleno sólo en un 80%, ha constituido un control dietario tradicional para lograr una buena salud y longevidad.

El filósofo y científico japonés Ekiken Kaibara (1630-1714), fue quien primero describió -en el año 1713-  el concepto de control de la dieta como un método de salud y longevidad. Murió al año siguiente, a la madura edad de 84 años, una larga vida sin duda, para alguien del siglo 18.Más de 200 años más tarde, en el año 1935, el trabajo pionero de Clive M. McCay y sus colegas de la Universidad de Cornell, representó una prueba experimental para este concepto  al demostrar el efecto de la restricción calórica (RC) en la extensión de la vida de ratas de laboratorio.

Desde entonces, varios estudios en modelos animales han demostrado que la RC también retrasa la aparición y ralentiza la progresión de muchas enfermedades relacionadas con la edad, tales como cáncer, enfermedad renal, enfermedad autoinmune, aterosclerosis y diabetes, demostrándose que la RC, sin desnutrición, es decir, reduciendo la ingesta de azúcares, grasas y proteínas pero sin reducir las vitaminas y minerales, retarda el envejecimiento y aumenta la vida en una amplia variedad de organismos: levaduras, gusanos, moscas, roedores, y posiblemente primates.

En humanos esto es más difícil de estudiar porque tenemos un largo ciclo de vida con respecto a los animales. Se ha investigado en estudios cortos y en cultivos de células humanas. Sin embargo, desde el año 2004, el US National Institute of Ageing puso en marcha -liderizado por el Dr. Mark Mattson- el primer gran estudio en hombres y mujeres entre 40 y 50 años, que investiga los efectos de hacer 1 sola comida al día en lugar de 3, sobre la presión arterial, función inmune y otros marcadores. Esto significaría imponer una RC a los participantes, lo cual a su vez impondría un estrés leve a las células y se esperaría que las células respondan aumentando su capacidad para lidiar con estreses más severos, como el envejecimiento y la enfermedad.

El tema de la RC ha sido tomado como bandera por algunos movimientos radicales. En Inglaterra se ha creado la Sociedad de la Restricción Calórica, un creciente pero controvertido movimiento mundial de más de 1000 miembros, quienes practican fielmente el principio que un grado de inanición voluntaria puede provocar cambios fisiológicos y bioquímicos en el cuerpo que les permita vivir muchos años.

Todos los miembros se mantienen con 1000 calorías menos que el nivel óptimo recomendado por la Guía Alimentaria del gobierno británico (2.000 para mujeres y 2.500 para hombres, o más dependiendo de su talla y actividad). Huelga decir que todos sus miembros son extremadamente delgados, si bien esto no es su objetivo, sino retrasar enfermedades como la diabetes, enfermedad coronaria y cáncer. Otro detalle, el norteamericano  Dr. Mark Mattson, quien no pertenece a la Sociedad, es también extremadamente delgado y estricto con su alimentación y estilo de vida.

Últimamente, la RC se ha puesto de moda -con el sempiterno fin de adelgazamiento- con la famosa Dieta del Ayuno (The FastDiet), o Dieta 5:2, o del Ayuno Intermitente (AI), o dieta Mosley. Esta dieta involucra una RC severa (75-90% del requerimiento energético), durante 1 o 2 días a la semana y comer normalmente los otros 5. Aunque la evidencia derivada de pruebas clínicas es limitada, algunos resultados experimentales indican que el AI puede ser efectivo tanto para perder peso en pacientes diabéticos, como para reducir el riesgo de enfermedad coronaria y con efecto importantes expresados en marcadores de riesgo metabólico (insulina en ayuno y resistencia a la insulina), y de HbA1C (hemoglobina glicosilada).

¿Cuánta ciencia subyace a la Restricción Calórica?

Se ha propuesto una serie de hipótesis para explicar los efectos anti-envejecimiento y de extensión de la vida de la RC.

¿Está todo localizado en el cerebro?

Una hipótesis postula que esos efectos están controlados por las sirtuinas – proteínas que mantienen a las células vivas y sanas frente a situaciones de estrés, y lo hacen mediante la coordinación de una variedad de redes hormonales, proteínas reguladoras y otros genes.

Un estudio realizado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) propone que las sirtuinas, provocan los efectos de la RC en un sistema cerebral conocido como el eje de señalización somatotrópico, que controla el crecimiento e influye en la duración de la vida. Los científicos creen que estimular la producción de sirtuinas podría ayudar a combatir enfermedades del envejecimiento, tales como la diabetes y la enfermedad de Alzheimer.

Sin embargo, el papel de las sirtuinas en el aumento de la longevidad ha sido muy debatido, pero una investigación publicada en 2013 por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad Washington en St. Louis, USA,  parece haber zanjado el conflicto, pues demostraron cómo Sirt1, una sirtuina, acelera la actividad neuronal en áreas específicas del hipotálamo, provocando cambios físicos dramáticos en el músculo esquelético y el aumento en el vigor y la longevidad.

El equipo estudió ratones que habían sido genéticamente modificados para: a)  producir un exceso de proteína SIRT1 en los tejidos del cuerpo y b) solamente en el cerebro. Se encontró que sólo los ratones que sobreexpresan Sirt1 en el cerebro (llamados BRASTO) tuvieron una prolongación significativa de la vida y un retraso en el envejecimiento- sin someterse a RC- lo mismo que los ratones normales criados en regímenes con RC.

Se encontró igualmente que las estructuras musculares esqueléticas de ratones viejos, pero que expresan la Sirt1 en su cerebro, se asemejan al tejido muscular joven. Es decir, ratones  de veinte meses de edad (el equivalente a seres humanos de 70 años de edad) se veían tan activos como si tuviesen cinco meses de edad.

Además de los cambios positivos del músculo esquelético en los ratones BRASTO, tanto los machos como las hembras tuvieron aumentos significativos de longevidad, en comparación con los controles de la misma edad. La duración de la vida media de los ratones BRASTO en el estudio se amplió en un 16% para las hembras y un 9% para los hombres, lo que trasladado a los seres humanos podría significar un extra de 13 o 14 años para las mujeres, mientras que para los hombres, serían unos siete años. Igualmente se observó un retraso en la muerte por cáncer en los ratones BRASTO en relación con los ratones de control.

Los investigadores concluyeron que los cambios observados en ratones BRASTO se producen porque pospone el envejecimiento y el riesgo de cáncer. El equipo ubicó el centro de control de la regulación del envejecimiento en dos áreas del hipotálamo llamada los núcleos hipotalámicos dorsomedial y lateral e identificaron los genes específicos dentro de esas áreas que se asocian con Sirt1 para marcar el inicio de las señales neuronales señalización desde el hipotálamo a los músculos esqueléticos.

Según los autores, la estrecha asociación entre la activación cerebral mediada por Sirt1 y la regulación de envejecimiento y longevidad plantea la tentadora posibilidad de un “centro de control del envejecimiento y la longevidad” en el cerebro, que podría ser manipulado para mantener la fisiología juvenil y extender la esperanza de vida en otros mamíferos también.

Otro grupo de investigación del MIT y del Howard Hughes Medical Institute, confirmó en el año 2013, que ratones modificados genéticamente, sometidos a una RC del 30%, que la RC retrasa la pérdida de células nerviosas que es común en las enfermedades neurodegenerativas. Adicionalmente, los ratones completaron exitosamente varias pruebas de aprendizaje y memoria.

En el estudio se encontró también que una droga que activa la SIRT1 produce los mismos efectos benéficos de la RC. Con base en esto hay interés en la búsqueda de compuestos que imiten los beneficios de la RC, pues se podrían utilizar para retrasar la aparición de problemas asociados con la edad y sus enfermedades.  Si se comprueba la inocuidad y efectividad de esta droga, un medicamento de este tipo podría ser utilizado como una herramienta preventiva para retrasar la aparición de la neurodegeneración asociada con varias enfermedades que afectan el cerebro al envejecer

¿Y la epigenética?

Involucrada en mucho de lo anterior. Y ahora, este mes de noviembre de 2014, neurólogos de NYU Langone Medical en una presentación en la Reunión Anual de la Sociedad de Neurociencias, en Washington, DC, demuestran en ratones hembras que la RC retrasa la actividad de cerca de 900 genes diferentes relacionados con el envejecimiento y la formación de la memoria en el cerebro.

Para el estudio, los ratones fueron alimentados con pellets de comida que tenían 30% menos calorías que las utilizadas para alimentar al grupo control, y se analizó el tejido de la región del hipocampo, el  área del cerebro que se afecta inicialmente en la enfermedad de Alzheimer, encontrándose que la RC revierte notablemente la expresión de casi un millar de genes implicados en el fenotipo de envejecimiento. Estamos hablando entonces de epigenética (efectos que no se deben a mutación genética).

Y en epigenética también se basan otros interesantes resultados en los que se demostró como la RC, específicamente en términos de restricción  de glucosa, ayudan a las células humanas sanas, a vivir más tiempo, y probablemente, a estar “libres de cáncer” durante su vida.

Investigadores de la Universidad de Birmingham (USA), trabajaron con células pulmonares humanas normales y células pulmonares humanas precancerosas, en las primeras etapas de la formación del cáncer. Ambos conjuntos de células fueron cultivadas en el laboratorio y recibieron niveles normales o reducidos de glucosa (azúcar).

Se encontró que las células normales vivieron más tiempo, y muchas de las células precancerosas murieron, cuando se les administró menos glucosa. La reducción de glucosa causó que las células normales tuviesen una actividad mayor del gen que produce la enzima telomerasa que extiende la vida de las células y disminuye la actividad del gen que retrasa el crecimiento celular

Por otro lado, para explicar los beneficios del ayuno intermitente se ha propuesto que la reducción de calorías reduce los niveles de la hormona IGF-1 (factor de crecimiento insulínico tipo 1) en la sangre. Se ha encontrado que una reducción en el nivel en sangre de IGF-1 activa en el organismo los mecanismos de reparación celular, protegiendo contra el cáncer, enfermedades del corazón, y otras enfermedades. Otra teoría es que el ayuno intermitente aumenta la sensibilidad a la insulina, ayudando a la regulación del azúcar en la sangre.

Como vemos, el tema de la RC es interesantísimo e inagotable. Sea cuál sea el mecanismo que prevalezca en nuestro organismo que produzca los efectos de la RC, es evidente la que la nutrición produce cambios epigenéticos en el organismo. Por otro lado, hay una verdad ineludible: la mayoría de las personas come más de lo que necesita y una reducción en la ingesta calórica siempre es beneficiosa.

La elección de ayunar debe ser hecha de la mano de un nutricionista y un médico, sin embargo, nuestra sencilla decisión de “dejar siempre un huequito en el estómago al comer”, y de sustituir alimentos densos en calorías por alimentos como las frutas y hortalizas, será siempre saludable. No olvidemos esto en la época de los excesos de las fiestas decembrinas.

Maria Soledad Tapia

Maria.tapia@5aldia.org.ve

Fuente: http://miradorsalud.com/site/juegos-del-hambre-cuanto-sabemos-sobre-la-restriccion-calorica/

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